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domingo, 23 de octubre de 2016

El colibrí

Ayer en el jardín llegó un colibrí.

¡Wow! Se posó sobre una de las flores y luego ¡zum! se fue muuuy rápido… Revisé por todos lados y nada…

De ratito, otra vez…  ¡Guarf, guarf! le dije, y brinqué un poquito a ver si lo alcanzaba pero nada, otra vez ¡zum! se fue en lo que cerré mis ojitos, apenas un parpadeo…

Parece que le gustó mucho nuestro jardín porque volvió más tarde, cuando me paré de patitas Angie se asomó y dijo que el colibrí tiene un pico muy largo y que aletea sus alitas más rápido que ningún otro ave ¡Wow! ¡Ningún animalito que nos había visitado en el jardín es tan bonito como el colibrí!

¡Lo malo es que se fue tan rápido! Estaré muy atenta por si vuelve al jardín, tal vez la próxima vez quiera jugar conmigo, ¡Guarf… guarf!

 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Noche de brujas

¡Oh, oh! Angie me compró un disfraz de abejita, dice que todos debemos disfrazarnos la noche de brujas y pedir dulces.

A mí no me gustan las abejas, y aunque me gustaría mucho comerme un dulce, los perritos no debemos de comerlos...

Cuando me puso el disfraz los niños se rieron mucho, yo quería asustarlos un poco, así que les ladré 'guarf...guarf' y luego un gruñido 'grrrrrrrr'

Me puse un poco triste, todos en casa están contentos y preparando los dulces, y la calabaza como adorno principal de la entrada a nuestro patio, pero mi disfraz no me gusta. Estuve pensando un poco y super guau guau... se me ocurrió uno  que sí asusta...

Jalé con mi patita el papel de baño y me envolví en él.... soy una momia que asusta a todos... ¡buuuuuu!
Angie se rió mucho y dijo que seré una momia que dará mucho miedo para la noche de brujas...

¡Guarf, guarf! Ya quiero que sea Halloween, para asustar un poco a los niños que vengan a pedir dulces a casa.

 

domingo, 2 de octubre de 2016

La calle


Angie me dijo que cuando una mascota como yo vive dentro de casa, la calle tiene muchos peligros a los que no estoy acostumbrada. Por eso hoy me llevó a caminar por el vecindario y no al parque que tanto me gusta.


¡Wow! Había muuuuchas cosas por todos lados: perritos ladrando se escuchaban por todas partes cuando yo caminaba, árboles en las esquinas y había que esperar para cruzar de un lado a otro de la calle


Me dijo que los carros eran muuuuy peligrosos, pero yo pensé que estaba exagerando, hasta que quise correr y de inmediato sentí que me sujetaba con mi correa, justo en ese momento ¡pasó un inmenso carro haciendo mucho ruido y a toda velocidad!


¡Ufffff! Menos mal que me detuvo a tiempo, ¡la calle es muy ruidosa! ¡Hay muchos peligros para los perritos!

¡Prefiero caminar en el parque y jugar en el jardín!

¡Guarf, guarf!

 

domingo, 25 de septiembre de 2016

¿Despeinada?



No sé porqué pero el sol se escondió en los últimos días, no ha salido a brillar y a mí no me dejan salir a jugar.

 ¡Guarf, guarf! Me paré de patitas en la puerta que da al patio y nada, no me dejaban salir, me dijeron que había mucho aire. Que se estaba acercando el Otoño.

¡Guarf, guarf! ¡Grrrrrrr! Insistí.

Angie me abrió la puerta y me dijo de nuevo que hacía muuuuucho aire.

Cuando salí al patio, apenas intentaba correr y algo me alborotó todo mi pelaje, mis patitas se tuvieron que aferrar al piso porque parecía que iba a elevarme. ¡Grrrrrrr! Le gruñí al aire para que me dejara, pero no pude moverme, y en ese segundo Angie me abrazó para llevarme dentro.

Quise darle un beso, y ella al verme empezó a reírse…. ¡El aire me había despeinado toda! ¿despeinada? ¡Guarf, guarf! ¡El aire no me gusta! ¡Aunque al parecer, despeinada también me veo bien bonita!

lunes, 25 de julio de 2016

Mi primer rescate

Mientras jugaba en el jardín un perrito se acercó a mi casa. Pude olerlo, así que me puse atenta y salí con mucho cuidado. Era un perrito más grande que yo y dijo llamarse Cachito. Estaba asustado, con una patita herida. Dijo que no tenía casa.

¡Oh, oh! Sentí que se me apachurraba la pancita y el corazón. Lo invité a jugar y no quiso, dijo que tenía mucha hambre. Le dije que esperara ahí, corrí a la cocina a buscar algo y no vi nada, empecé a ladrar y Angie se acercó y me dio una galleta. La agarré con mi hocico y salí corriendo. Angie me siguió y me alcanzó justo cuando le di la galleta a Cachito.

¡Le pedí que ayudáramos al perrito! ¡Ladré con más fuerza que nunca con un doble guarf, guarf, guarf, guarf!

Mi amiguito seguía muy asustado, pero yo le dije que todo iba a estar bien. Angie lo dejó pasar a la casa, le revisó su patita, no era nada grave afortunadamente, luego lo bañó y le dio de comer.

De ratito parecía ser otro, ¡se veía muy guapo! y ya quiso jugar conmigo. Angie me dijo que había hecho unas llamadas, y que le había encontrado una familia que podía cuidarlo. Cachito se puso muy contento y dijo que yo era un angelito perruno, ¡me puse muy feliz, creo que este fue mi primer rescate de muuuuchos que pienso hacer para que todos los perritos tengan familia! ¡Guarf, guarf!



 

miércoles, 20 de julio de 2016

El collar

En la escuelita y en el parque noté que muchos de los perritos traen un collar. Yo nunca he tenido uno. Mis amiguitos perrunos me han dicho que lo usan como un identificador en caso de que se pierda su familia.

¡Creo que es muy sencillo de resolver, yo les ladro para que nos encontremos! Así lo hago en el parque. Mis amiguitos insistieron en que en ocasiones podemos perdernos muy lejos de casa, y que si nuestra familia no puede escucharnos ladrar, en el collar viene nuestro nombre y el teléfono de casa para que nos ayuden a volver sanos y salvos.

¡Guarf, guarf! ¡yo quiero un collar! Pero no supe cómo decirle a mi familia, así que estuve un poco triste en la escuelita; uno de los perritos se dio cuenta y para ayudarme, logró quitarse su collar y prestármelo para que se lo llevara a Angie.

Cuando llegó por mí, agarré el collar en mi hociquito y fui hasta ella, la hice reír, me abrazó y preguntó que si yo quería uno y le dije que ¡Guarf...guarf!
Me dio un beso, y a los pocos días, ya tenía un bonito collar con mi nombre.

¡Guarf...guarf!


 

viernes, 3 de junio de 2016

Jugar cansa

¡Hoy jugué toooodo el día! Los niños se fueron a la escuela y Angie recibió visitas, así que me dejó salir al jardín. Estuve corriendo y saltando, buscando amiguitos nuevos entre las plantas hasta que me sentí  muy cansada.

Busqué un poco de agua y descansé un rato, pero el jardín me llamó otra vez con ese olor de las flores que perfuma toda la casa y no pude evitar salir de nuevo.

Un pajarito se posó en la cerca y estuvo cantando por un rato, estoy segura que es su forma de querer ser mi amigo, así que le agradecí su canto con varios brincos hasta que se fue volando.

Cuando llegaron los niños de la escuela, quisieron jugar conmigo, pero yo, solo quería descansar.

Entendí que no siempre tenemos buen ánimo para jugar, porque descubrí que jugar a veces cansa!!

¡Guarrrrfffff! ¡estoy cansada!